Ejercicios para niños: cómo trabajar la psicomotricidad gruesa

EJERCICIOS PARA NIÑOS: CÓMO TRABAJAR LA PSICOMOTRICIDAD GRUESA

Psicomotricidad gruesa

La psicomotricidad gruesa se encarga de trabajar todas las partes del cuerpo a través de movimientos como pueden ser caminar, saltar, correr, gatear, reptar… y demás actividades que requieren un esfuerzo físico y que fortalecen cada parte del cuerpo que se trabaje. Te contamos a continuación qué ejercicios para niños puedes realizar con el objetivo de trabajar la psicomotricidad gruesa.

Una vez haya empezado a caminar, fomenta que ande de tu mano o estimúlale con sus objetos preferidos para que se mueva e intente alcanzarlos. Cuanto más camine sólo, más equilibrio irá adquiriendo.

Otro de los ejercicios para niños que puedes realizar si ya tiene más de año y medio es colocar obstáculos o límites en el suelo para que él tenga que ir saltándolos mientras camina, repta, gatea o realiza cualquier movimiento que le permita superar el obstáculo. Esta actividad suelen trabajarla mucho en las escuelas infantiles a través de módulos.

El juego del espejo es otro de los ejercicios para niños que sirven para trabajar la psicomotricidad gruesa. Pídele que se mire a un espejo y que gesticule los movimientos que le vas indicando. O bien, actúa tú mismo como tal y que él imite los gestos que tú haces.

Otro ejercicio que puedes realizar es trabajar la puntería. Para ello, coloca lejos algunos objetos como latas o envases de cartón que estén vacíos y pídeles que intenten derribarlos con una pelota. También puedes probar a jugar a los bolos. Es una actividad que les encanta, con la que, además, entrenan su coordinación y fuerza.

Capturar objetos es otra de las actividades que puedes animarles a que practiquen. Lanza una pelota pequeña o cualquier otro objeto que se te ocurra y que no suponga ningún peligro para ellos. Tendrán que capturarla, sin que toque el suelo. Este tipo de ejercicios para niños son ideales también para practicar en grupo o para tenerles entretenidos cuando celebras una fiesta infantil.

Los globos también son una gran herramienta para trabajar la psicomotricidad gruesa. Pídeles que los golpeen al menos cuatro veces sin que se les caigan y complica el ejercicio en función de la edad o de su desarrollo. Trabajarás la coordinación motora.

Cualquier juego que involucre el equilibrio también es ideal para estimular la psicomotricidad gruesa. Aprovecha cualquier superficie de la calle, del parque, o incluso, en casa, puedes poner sobre el suelo un trozo de cuerda o de hilo y pedirle que camine sobre ella sin salirse, poniendo un pie delante de otro.

Ejercicios para niños: trabajar la psicomotricidad gruesa

Otro ejercicio para niños que puedes realizar si tu peque tiene alrededor de los dos años es pedirle que señale y localice en su cuerpo la cabeza, los ojos, la boca, las orejas, las piernas, los pies, los brazos… y otras partes de su cuerpo. Pídeles que también las nombre en tu cuerpo o en las de su hermanito. Puedes ir modificando esta actividad en función de la edad y complicar el ejercicio, pidiéndole que diga su utilidad, o que pegue sobre una cartulina las distintas partes del cuerpo, previamente recortadas de una revista.

Subir y bajar escaleras y realizar un circuito de obstáculos es otra de las opciones para trabajar la psicomotricidad gruesa. No hay nada mejor como permitirles estar en movimiento para fortalecer sus músculos.

Disfrutar del parque cuando el tiempo lo permite es uno de los ejercicios para niños que más les gusta. Jugar con la arena, en los columpios, escalar superficies… Ofrece una gran variedad de herramientas para trabajar la psicomotricidad gruesa mientras los peques lo pasan en grande.

Es muy importante que tus hijos practiquen estos ejercicios para niños desde edades muy tempranas para que fortalezcan sus músculos y adquieran agilidad. Después de los 6 meses los bebés empiezan a realizar movimientos más bruscos, que pueden ser guiados con el objetivo de que los músculos se fortalezcan y con el paso del tiempo tengan mayor facilidad para caminar y correr.

Además, la psicomotricidad gruesa no sólo sirve para el desarrollo físico, sino también para controlar los sentimientos, emociones y pensamientos. Tener control sobre su propio cuerpo, hará que se sientan más seguros de sí mismos y que puedan realizar cualquier tipo de actividad.

Trabajar la psicomotricidad gruesa desde una edad temprana es muy importante para lograr que los peques adquieran agilidad y fortalezcan sus músculos. Además, con el paso del tiempo, gracias a los ejercicios para niños de psicomotricidad gruesa podrán mezclar el movimiento de su cuerpo con sus emociones y pensamientos. Tener control de su cuerpo les ayudará en su desarrollo físico y emocional.

La motricidad gruesa resulta especialmente importante porque ayuda a perfeccionar y coordinar las actividades que el niño ha estado realizando desde que aprendió a caminar. Un peque que ha desarrollado bien su motricidad gruesa tendrá menos problemas a la hora de escribir, practicar cualquier tipo de deporte, tendrá más estabilidad y equilibrio… Además, será un niño más seguro de sí mismo, más competitivo físicamente hablando y reaccionará de manera más rápida ante determinadas situaciones.

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