Lactancia artificial

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Lactancia artificial

Hablamos de lactancia artificial cuando, normalmente por decisión de la madre, el bebé se alimenta exclusivamente con leche infantil de fórmula que se adquiere en las farmacias e incluso en algunos supermercados.

Elegir entre lactancia materna y lactancia artificial es una decisión muy personal. Las asociaciones de profesionales como la Academia Americana de Pediatría y la Organización Mundial de la Salud, recomiendan la lactancia materna como el mejor alimento para tu bebé en exclusiva hasta los 6 meses y combinarlo con la introducción de otros alimentos hasta los dos años, ya que la lactancia materna contribuye a la defensa de las infecciones, previene las alergias y protege al bebé de otras afecciones crónicas.

Como ya hemos comentado anteriormente, la decisión es algo muy personal. Aunque tal vez quieras tener varios aspectos en cuenta, lo importante es que no te dejes influenciar por los demás y elijas la opción que más desees para ti y tu bebé. Además de las ventajas que ya te hemos contado sobre la lactancia materna como la protección contra futuras infecciones, los componentes de esta leche son fácilmente digeribles por el sistema digestivo, todavía muy inmaduro, de un recién nacido. No ocurre lo mismo con la leche de fórmula que utilizas si eliges lactancia artificial. Según los expertos, los bebés alimentados exclusivamente con lactancia materna sufren menos problemas digestivos y tienen menos episodios de diarrea o estreñimiento.

Por otro lado, la leche materna contiene muchas de las vitaminas y minerales que necesita un bebé, así que una madre sana no tiene que tomar ningún suplemento vitamínico, salvo que se lo indique su médico. Las leches comercializadas utilizadas en la lactancia artificial intentan reproducir los mismos ingredientes que la leche materna y, aunque cada vez se van acercando más, aún no han logrado reproducir la composición exacta ya que son ingredientes muy difíciles de fabricar artificialmente.

Otro de los beneficios de la lactancia materna es que es gratuita. No debes gastarte dinero en la farmacia o en el supermercado para adquirir el alimento de tu bebé. Además, siempre tendrás alimento disponible podrás salir y entrar con tu bebé cada vez que quieras sin tener que pensar en que le toca comer o en preparar un biberón con todos los utensilios necesarios para que pueda alimentarse.

biberones lactancia artificial

La lactancia materna es también beneficiosa para la madre ya que ayuda a quemar calorías de manera más rápida al fomentar que el útero vuelva otra vez a su tamaño tras el parto. Está demostrado que las mamás que dan el pecho a sus bebés recuperan su figura de forma más rápida, además de reducir el riesgo de sufrir cáncer de útero y ovarios.

A pesar de que la lactancia materna tiene múltiples beneficios tal y como acabamos de comentarte, también supone un gran reto para una madre, provocando situaciones difíciles como las que te contamos a continuación que, en ocasiones, hacen que una mujer decida optar por la lactancia artificial y que también debes conocer para tomar la decisión que más te convenga.

Molestias

Algunas mujeres sufren dolor cuando el bebé se agarra al pecho e incluso no dejan de sentirlo durante toda la toma. A veces puede deberse a una mala postura o técnica inadecuada, pero otras veces puede producirse por una infección. Lo mejor es que consultes con tu médico y recibas asesoramiento.

Dedicación

Es incuestionable que la lactancia materna requiere una dedicación absoluta por parte de la madre y puede resultar agotador. A algunas mujeres esta idea llega a agobiarles y es por eso que terminan optando por la lactancia artificial. No debes sentirte culpable si es tu caso. Lo importante es que tomes la decisión que tomes, te sientas a gusto contigo misma.

Dieta

Al igual que durante el embarazo, una mujer que decide dar el pecho tiene que seguir ciertas restricciones con su dieta como evitar el consumo de alcohol, tabaco, cafeína o pescados ricos en mercurio como el atún.

Normalmente cuando se opta por la lactancia artificial as dudas suelen ser las mismas que con la lactancia materna: ¿cuántas veces debo darle de comer? ¿Cada cuánto tiempo? Las necesidades de tu bebé van a ser las responsables de marcar las pautas y los horarios.

Un dato que debes tener en cuenta es que, como no tienen que hacer ningún esfuerzo para comer con el biberón, en la mayoría de los casos suelen comer más de lo que en realidad necesitan o bien, no se terminan los biberones. No le fuerces si no quiere. No siempre tiene porqué tomar la misma cantidad.

Si observas que se acaba todos los biberones o aguanta menos entre toma y toma, deberás aumentarle el volumen de leche que le estás ofreciendo porque tal vez esté quedándose con hambre. Lo habitual es que no pasen de los 150 ml durante el primer trimestre. El truco está en observar a tu bebé. Aunque no hable, cuando llora o está inquieto se está comunicando contigo.

También es importante no obsesionarse con las cantidades ni el peso cuando optes por la lactancia mixta. Cada bebé es un mundo. Aunque en el bote de la leche esté indicado que debe tomar cierta cantidad y determinadas veces al día, no te desesperes si no lo cumple. El peso, el tamaño y las características de tu bebé influyen en su alimentación. Lo importante es que tenga un aspecto sano y saludable y si hay algo que te preocupa, siempre puedes acudir a su pediatra.  

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