La maternidad en la adolescencia

LA MATERNIDAD EN LA ADOLESCENCIA

La maternidad en la adolescencia

Aunque según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el período de la adolescencia es cuando el individuo adquiere la capacidad reproductiva, no significa que esté preparado para asumir la maternidad o paternidad. Te contamos los riesgos y consecuencias que puede producir la maternidad durante esta etapa de la vida.

El inicio precoz de las relaciones sexuales, las migraciones (con pérdida del vínculo familiar), el aumento de la tolerancia ante la maternidad adolescente o ser madre soltera, la existencia de una nueva libertad sexual o el bajo nivel educativo, son otras de las razones por las que se producen los embarazos en mujeres menores de 22 años.

La maternidad durante la adolescencia suele ser más alta en países en desarrollo y entre clases sociales menos favorecidas. El deterioro de las condiciones socioeconómicas globales ha provocado menores inversiones en el sistema educativo y de salud, una de las principales razones por las que se producen los embarazos no deseados.

Curiosamente, EE.UU, el país más industrializado, es el que tiene mayor tasa de embarazadas adolescentes. Canadá, España, Francia, Reino Unido y Suecia, han presentado un descenso de embarazos durante la adolescencia, coincidiendo también con el uso de los anticonceptivos.

Las consecuencias para la adolescente que es madre marcan el resto de su vida. La más frecuente es el abandono de los estudios y, por lo tanto, de las oportunidades para tener un futuro mejor. Normalmente, las adolescentes que se enfrentan a la maternidad, suelen hacerlo solas, o en otros casos, son relaciones muy inestables que tienen una corta duración en el tiempo. A veces, puede ocurrir que la adolescente embarazada sea objeto de discriminación por parte de su familia o amigos, sumando más problemas a su autoestima y a su desarrollo psicológico.

Según los expertos, la maternidad en la adolescencia limita el desarrollo personal, académico y laboral de los jóvenes que se convierten en padres entre los 14 y 20 años. Esta situación, además, genera depresión y aislamiento y la necesidad de recibir tanto atención física como psicológica para preservar la salud de la madre y la del bebé.

Embarazos adolescentes

Según un estudio del CSIC, el perfil de madre adolescente en España es el de una joven que se ha emancipado a una edad temprana, sin formación, es decir, con una finalización precoz de los estudios que cursaba y precariedad en los trabajos obtenidos. Otra conclusión que se obtiene de este informe, es que también se ha producido una reducción en la edad de la primera relación sexual, que viene acompañada de un descenso de la edad a la que las mujeres comienzan a utilizar métodos anticonceptivos. Hace 40-50 años, la edad media a la que se iniciaban las relaciones sexuales era a los 25 años, mientras que hoy es a los 16.

Este descenso de la edad de inicio en el sexo ha supuesto un incremento considerable del número de mujeres que se exponen a un embarazo adolescente. Aunque, también es necesario comentar, que en los últimos años la cifra de embarazos no deseados entre adolescentes ha disminuido.

En este sentido, tiene mucho que ver, además de la formación y el acceso a la información, los cambios producidos en la ley del aborto. En España es legal abortar hasta las 14 semanas desde 2010 y hasta las 22 si la salud de la futura madre está en peligro. Hasta 1985 el aborto estaba penado incluso con penas de cárcel y, desde entonces sólo estaba permitido en tres supuestos: malformación, violación o peligro de muerte. En septiembre de 2015 la ley sufrió modificaciones, sobre todo en lo referentes a las menores de edad, tema que todavía hoy genera mucha controversia.

Actualmente, las menores de 18 años de edad necesitan el consentimiento de sus progenitores o representantes legales para poder que puedan abortar, es decir, que necesitan ir acompañadas a la clínica o centro sanitario público donde vayan a realizarse el aborto y formalizar su voluntad de hacerlo junto con el consentimiento firmado de sus padres. Si existe un conflicto entre la menor y sus progenitores, se deberá resolver judicialmente según determina el Código Civil.

Por otro lado, tener un bebé cuando no se está preparado para ello, no sólo tiene consecuencias psicológicas, sino también físicas. El embarazo precoz en adolescentes aumenta las posibilidades de sufrir enfermedades crónicas degenerativas como hipertensión, diabetes, desnutrición, anemia o enfermedades metabólicas, entre otras, ya que su cuerpo no está plenamente preparado para lo que implica el proceso del embarazo y el parto.

Además, las consecuencias de la maternidad en la adolescencia no sólo afectan a la madre, sino también al bebé. Suelen tener bajo peso, desnutrición, retraso en su desarrollo físico y emocional… Mantener relaciones sexuales con protección resulta esencial no sólo para evitar los embarazos no deseados, sino cualquier tipo de enfermedad de transmisión sexual. Por eso, son tan importantes las conversaciones entre padres e hijos y que exista una buena comunicación.

En este sentido, los especialistas aseguran que una educación sexual en la adolescencia disminuye el número de embarazos no deseados en jóvenes. Según varios estudios, en esa etapa de la vida los adolescentes se dejan influenciar más por los consejos de los amigos y la falta de confianza en la familia para hablar del tema de la sexualidad tampoco ayuda.  Por esta razón, es imprescindible hablar a tus hijos de sexo, ofrecerles toda la información posible, comentarle qué son los métodos anticonceptivos y, en definitiva, convertirles en personas responsables de su sexualidad y de sus actos. Lo más correcto es prepararles para que puedan tomar la decisión de realizar o no el acto sexual, sabiendo qué es, en qué consiste y cuáles son las consecuencias.

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