¿Hasta qué hora debes dejar salir a tus hijos?

¿Hasta qué hora debes dejar salir a tus hijos?

A partir de los 12 años los niños comienzan a salir solos con sus amigos y comienza una etapa clave llamada adolescencia. Reclaman su propio espacio y establecer unos horarios se convierte en una de las principales discusiones a esta edad ¿Hasta qué hora debes dejar salir a tus hijos?

Los límites deben seguir establecidos, aunque sean causa de los primeros roces en la familia. Alrededor de los 14 años comienzan a solicitar un espacio para ellos y entre los 15 y 18 años suelen aparecer la mayoría de los signos de rebeldía ya que tienen mayor afán de independencia.

Como siempre, la decisión sobre hasta qué hora debes dejar salir a tus hijos es vuestra. Sí es importante, que no os llevéis la contraria entre vosotros y que siempre reciban el mismo mensaje por ambas partes. Es necesario concretar un horario en función de las actividades de los niños y de acuerdo con un estilo de vida saludable, es decir, no comunicárselo cuando esté enfadado, ser conscientes de las consecuencias y de hasta dónde se puede negociar y adaptar el horario a su edad y, por supuesto a su madurez. No todos los niños son iguales, ni tienen el mismo sentido de la responsabilidad.

A partir de los 14 años ya podéis comenzar a negociar su horario. Es importante que entiendan que deben cumplir con una dinámica familiar y, a cambio, vosotros respetáis sus nuevas experiencias y necesidades. Nunca negociéis justo minutos antes de salir ni durante una discusión.

También es importante que entiendan que sus actos tienen unas consecuencias. Es verdad que, en ocasiones, los adolescentes se despistan y no se dan cuentan de la hora que es, pero también es cierto que a veces intentan arañar unos minutos más. Si llega tarde, al día siguiente tendrá que recuperar esos minutos llegando antes y si los retrasos se repiten, no podrá salir el fin de semana siguiente. 

Es necesario que escuchéis sus explicaciones, pero que éstas nunca le eximan de su retraso. En ningún caso, la impuntualidad debe convertirse en algo recurrente. Deben entender que si ocurre, no podrá salir. Cuando nunca respeta el horario, hay que plantearse nuevos retos. Lo primero, intentar entender por qué se produce. Tal vez, se debe a una falta de fortaleza por vuestra parte. El problema no se resuelve en un día, tendréis que dialogar con vuestro hijo con argumentos y si aún, así sigue sin funcionar, habrá que utilizar otras estrategias.

Por otro lado, podéis ser flexibles, no por norma y costumbre, pero sí puede haber excepciones sin que se conviertan en una rutina. Por ejemplo, cuando tengan un cumpleaños, una fiesta, un acontecimiento importante… En estos casos, el horario se puede flexibilizar. Sólo debéis tener cuidado, porque intentarán convenceros de que cada fin de semana tiene una celebración importante. No os dejéis engañar, y hacerles entender que si mienten, estarán fallando a vuestra confianza.

Seguro que otras de las dudas que te surgen si tus hijos ya están en esta etapa adolescente, es si debéis llamarles para saber en cada momento dónde están y con quién. Aunque como padres si debéis controlarles, los hijos no deben sentirse vigilados. Ellos deben sentir que controlan sus nuevas experiencias y, siempre y cuando sean responsables, pueden tener libertad.

Dentro de este control que sí es bueno que tengáis sobre vuestros hijos sin que ellos lo perciban como tal, también debéis pedirle los teléfonos de sus amigos, no sólo como medida de seguridad, sino también porque, en ocasiones, intentarán, dormir en casa de alguno de ellos y, es importante comprobarlo, incluso hablar con los padres de los amigos para fijar una hora de regreso a casa para todos.

Fijar límites

Cuando se encuentran en esta etapa tan difícil, además de responder a la pregunta “¿hasta qué hora debes dejar salir a tus hijos?”, probablemente te hagas otras igual de importantes como, “¿con quién va?”. Hazles entender que tienen que ganarse vuestra confianza. La comunicación es clave en la educación, pero especialmente, durante la adolescencia.

Una manera de estar más tranquilos es conocer a sus amigos, los sitios que habitualmente frecuenta tu hijo, saber en qué ambientes se mueve… Toda esta información te ayudará a conocer los problemas que se puede encontrar y a entender en muchas ocasiones su comportamiento y actitud.

Otro de los datos a tener en cuenta, es el dinero que gastan cuando salen. Por supuesto, dependerá de la edad y de las actividades que realizan. En cualquier caso, es importante que también establezcas unos límites para que aprendan a valorarlo y no se conviertan en personas consumistas.

A la hora de establecer un acuerdo, hay que dialogar y escuchar con paciencia. Lo importante no es ceder para evitar un conflicto, sino dar criterio, educar. La opinión de los hijos, unida a las respuestas respetuosas de los padres, les hace pensar y les ayudará a entender la conveniencia de un horario determinado como medio para facilitar una convivencia.

En este sentido, los expertos aseguran que los límites deben seguir vigentes y que, de hecho, no tenerlos, les crea más ansiedad. Otra de las recomendaciones de los especialistas es no dejar los mensajes que queremos transmitirles para última hora justo antes de salir. Por ejemplo “no te subas a ningún coche si el conductor ha bebido”. Es bastante más productivo, intentar introducir este tipo de advertencias y consejos en la comunicación diaria de forma más didáctica y natural.

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