Sobrevivir al primer año de guardería: Consejos para afrontar las enfermedades más comunes

Para muchos padres que envían a su bebé o niño pequeño a la guardería, puede ser una experiencia bastante estresante y emotiva.

Las salidas llorosas ya son bastante duras, pero con todos los nuevos gérmenes y virus a los que se expone tu pequeño, puede parecer un ciclo interminable en el que tu hijo se pone enfermo y tiene que quedarse en casa, sólo para volver y hacerlo todo de nuevo.

Sólo durante el primer año de guardería, es normal que un bebé o un niño pequeño contraiga entre seis y doce virus. Las enfermedades más comunes en las guarderías son los resfriados, la gripe, el virus respiratorio sincitial, la enfermedad de manos, pies y boca, la gastroenteritis, las infecciones del oído medio y el crup.

No sólo es desgarrador ver a tu hijo enfermo tan a menudo, sino que resulta muy incómodo si tienes que ir a trabajar, estudiar o tener otros compromisos.

En este artículo te explicamos por qué tu pequeño se encuentra mal con frecuencia, cómo protegerle de las enfermedades y cuándo debes dejarle en casa sin ir a la guardería. Con las precauciones adecuadas y un poco de paciencia, la gestión de la guardería durante el primer año puede ser una experiencia positiva.

Cómo

gestionar las enfermedades en el primer año de guard

ería

Enfermarse es normal en los primeros años de desarrollo del niño. El personal de la guardería hace todos los esfuerzos razonables para minimizar la propagación de enfermedades, pero no es posible evitar que todos los bichitos hagan la ronda. Esto se debe a dos razones:

1. Tu pequeño es más susceptible de contraer infecciones

Hasta que tu hijo empieza la guardería, lo más probable es que haya pasado mucho tiempo en casa y no haya estado en estrecho contacto con mucha gente. Eso significa que aún no ha estado expuesto a una gran variedad de virus y, por tanto, no ha desarrollado una buena inmunidad frente a ellos.

2. Es el entorno perfecto para que los niños compartan gérmenes

Para fomentar su desarrollo y disfrute saludables, se anima a los niños a jugar y explorar su entorno (¡y a menudo lo hacen con la boca!), por lo que es natural que estén en estrecho contacto físico con niños, adultos, juguetes y superficies infectados, así como con enfermedades transmitidas por el aire a través de la tos y los estornudos.

Cómo proteger a tu hijo del contagio de enfermedades en la guardería

Por difícil y frustrante que sea, hay dos cosas importantes que puedes hacer para ayudar a controlar las enfermedades de tu hijo en la guardería durante el primer año. La primera es reforzar la inmunidad de tu hijo y la segunda reducir la propagación de enfermedades. A continuación te explicamos cómo puedes hacer ambas cosas:

Consejos para ayudar a reforzar la inmunidad de tu hijo

El sistema inmunitario de un bebé o un niño pequeño aún está muy poco desarrollado, pero puedes ayudar a desarrollarlo:

  1. Considera la posibilidad de darles un suplemento nutricional diario de defensa inmunitaria. En particular, busque suplementos que contengan un prebiótico similar al que se encuentra en la leche materna (denominado oligosacáridos de la leche humana u HMO) y vitamina D, ya que está diseñada para favorecer el sistema inmunitario, el crecimiento y el desarrollo del niño. La vitamina D también contribuye a la absorción del calcio, lo que favorece la salud de dientes y huesos.
  2. Si es posible, amamante a su hijo, ya que beneficia enormemente a su sistema inmunitario y a su salud en general.
  3. Anime a su hijo a beber mucha agua para mantenerlo hidratado.
  4. Proporciónele una dieta nutritiva que incluya frutas y verduras frescas, carne, aves, lácteos, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y ácidos grasos de pescado, semillas y cereales de buena calidad. Acude a un dietista pediátrico si te preocupa la dieta de tu pequeño.
  5. Respaldar su salud intestinal ayuda a crear y mantener un sistema inmunitario sano. Ofrécele alimentos con cultivos vivos, como el yogur, el kéfir y el miso.
  6. Reduce al mínimo los alimentos muy procesados, repletos de conservantes, aditivos y otros ingredientes artificiales, ya que pueden alterar la salud intestinal.
  7. Asegúrate de que sus vacunas están al día según el Calendario del Programa Nacional de Vacunación.
  8. Fomentar el descanso y el sueño suficientes los días que no estén en la guardería.
  9. Proporciónales muchas oportunidades de estar activos y en movimiento.
  10. Sácalos al aire libre todo lo posible para que tomen mucho aire fresco y vitamina D.
  11. Hable con su médico de cabecera si le preocupa la salud o la inmunidad de su hijo.
Consejos para reducir la propagación de enfermedades

Evitar que su hijo enferme es poco realista, pero aquí tiene algunas medidas básicas para ayudar a reducir las posibilidades:

  1. Una buena higiene es esencial. Lavarse las manos es la forma número uno de evitar la propagación de gérmenes. Lava las manos de tu bebé o enseña a tu hijo pequeño a lavárselas bien.
  2. Habla con tu guardería sobre sus prácticas de higiene y sus políticas de control de infecciones.
  3. Enseña a tu hijo pequeño a utilizar y desechar los pañuelos de papel, y asegúrate de lavarte también las manos después.
  4. Lava y cambia regularmente la ropa de cama y las toallas de tu hijo si ha estado enfermo para evitar la contaminación cruzada.
  5. Cuide su salud: coma bien, beba mucha agua, duerma regularmente y haga ejercicio con regularidad.
  6. No envíe a su hijo a la guardería si no se encuentra bien, ya que los virus se propagan con rapidez.
  7. Considere otras opciones de guardería con menos niños, como una guardería familiar o una niñera, si su hijo se encuentra mal habitualmente.
Cómo saber cuándo debe quedarse en casa si no va a la guardería

Antes de decidir si envía o no a su hijo a la guardería, vigílelo durante unas horas si parece encontrarse mal, tiene mocos, poco apetito o niveles bajos de energía.

Según Health Direct, un niño debe quedarse en casa si tiene:

  • Fiebre (temperatura superior a 37,5 ℃).
  • Náuseas con vómitos
  • Diarrea
  • Dolor de ojos con pus o mucosidad
  • Dolor de garganta
  • Tos fuerte
  • Erupciones o llagas en la piel, sobre todo en la cara, las manos y los pies

Siempre es mejor consultar al pediatra si los síntomas no mejoran al cabo de un par de días o si te preocupa su estado de salud. Si lo haces, podrás evitar que la enfermedad empeore y tu hijo podrá volver antes a la guardería.

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