Si tienes estas habilidades parentales, eres un buen padre

Educar a los seres humanos es un trabajo duro y diferente para cada persona. Hay innumerables habilidades y cualidades de un buen padre que contribuyen al éxito de la crianza, pero eso no significa que haya que dominar todas las habilidades para ser un buen padre.

La mayoría de los consejos sobre paternidad deben tomarse con humor, pero si alguna vez te preguntas si vas por buen camino, probablemente sí. Lo más probable es que seas un buen padre si sabes hacer estas 12 cosas.

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habilidades

parentales que significan que eres un buen padre

Aquí tienes una lista de habilidades parentales en las que trabajar y que pueden ayudarte a ser una buena madre o un buen padre.

1. Escuchar

Los niños tienen mucho que decir. Los padres deben dedicar tiempo a escuchar -escuchar de verdad, activamente- y mostrar interés por lo que piensan sus hijos. Esta habilidad de crianza permite a los niños sentirse escuchados y vistos, y allana el camino para una confianza duradera.

Si te tomas el tiempo de escuchar a tus hijos y les haces saber que lo que tienen que decir importa, eres un buen padre.

2. Comunicarse de forma saludable

Escuchar activamente es una parte importante de una comunicación saludable, pero nuestra labor como padres no se detiene ahí. Cuando nos comunicamos con nuestros hijos, también debemos prestar atención a nuestro tono, lenguaje corporal, elección de palabras, etc. Los niños llevarán consigo toda la vida las habilidades de comunicación y relación que les enseñemos. Llevarán consigo toda la vida las habilidades de comunicación y relación que les enseñemos.

Si practicas una comunicación sana y abierta con tus hijos, eres un buen padre.

3. Predicar con el ejemplo

Exigir respeto, amabilidad, responsabilidad en la toma de decisiones, etc., es una de las habilidades de los padres, pero demostrarlo y ver cómo se devuelve multiplicado por diez es otra. Como padres, tenemos la increíble oportunidad de dar lo mejor de nosotros mismos para que nuestros hijos puedan dar lo mejor de sí mismos. Las palabras son poderosas, pero los niños también necesitan que les demos ejemplo.

Si practicas lo que predicas y te esfuerzas por dar ejemplo, eres un buen padre.

4. Sé el espacio seguro de tu hijo

He oído decir que todo niño necesita al menos un adulto que le haga saber que piensa lo mejor de él. El mundo ya es bastante duro. Al comprometerte a ser el espacio seguro de tu hijo cuando el resto del mundo es todo menos eso, le proporcionas la calma y la seguridad que toda persona merece.

Si usted sirve continuamente de espacio seguro al que sus hijos pueden recurrir, en el que pueden encontrar consuelo y en el que pueden ser exactamente quienes son, usted es un buen padre.

5. Diviértete

Como dice un famoso refrán, los días (y las noches) pueden ser largos, pero los años son muy cortos. Enredarse en las rutinas mundanas que la sociedad nos impone puede ser fácil, pero dedicarse a divertirse lo cambia todo. Si disfrutas de tus hijos y del tiempo inevitablemente limitado que pasas con ellos, estarás creando espacio para recuerdos felices de la infancia y corazones agradecidos.

Si te ríes, juegas, creas recuerdos y te diviertes con tus hijos mientras puedes, eres un buen padre.

6. Disculparse cuando hay que disculparse

Para ser padres, hay que tragarse el orgullo y asumir la responsabilidad cuando metemos la pata. A veces, eso significa pedir disculpas a nuestros hijos. Y hacer un verdadero esfuerzo por mejorar en el futuro.

Si dejas que tus hijos oigan "lo siento" cuando corresponda y sin vacilar, eres un buen padre.

7.coherente

Los niños necesitan coherencia. Aunque cada uno de nosotros cometa un desliz en algún momento, establecer límites y procurar crear un entorno estable en el que nuestros hijos puedan prosperar es una habilidad esencial para la crianza.

Si eres coherente de forma justa y cariñosa, eres un buen padre.

8. Deja espacio para los errores

Nadie es perfecto, ni siquiera los niños. Están aprendiendo constantemente sobre el mundo y es normal que cometan errores. Como todos nosotros. Dejar espacio para esos errores es una habilidad parental fundamental para garantizar que nuestros hijos sepan que se les quiere y se les celebra por lo que son.

Si apoyas con cariño a tus hijos en los altibajos, eres un buen padre.

9. Mostrar compasión

Ser padres nos obliga a ver a los demás seres humanos tal y como son en el fondo y más allá de las emociones superficiales, con las que a veces resulta difícil saber qué hacer. La bondad, la comprensión y la empatía pueden ayudar mucho a cualquier persona; nuestros bebés son dignos de todo ello.

Si muestras compasión por tus hijos e intentas ver las cosas desde su punto de vista, eres un buen padre.

10. Estar dispuesto a crecer

Romper los ciclos generacionales es una tendencia en la crianza moderna. Para hacerlo mejor que las generaciones anteriores, debemos estar dispuestos a aprender constantemente, a crecer y a hacer las cosas de forma diferente a como las hemos hecho nosotros o las generaciones que nos han precedido. Ser padres no es sólo criar a los hijos. En muchos sentidos, se trata de criarnos a nosotros mismos junto a ellos.

Si estás dispuesto a crecer como persona junto a tus hijos en tu camino como padre, eres un buen padre.

11. Amar incondicionalmente

Cada una de las habilidades parentales de esta lista sólo es posible practicando primero la mayor habilidad de todas: la capacidad de amar incondicionalmente. Los niños deben saber que no tienen que "ganarse" su amor. Por el contrario, ya lo tienen (y siempre lo tendrán).

Si quieres a tus hijos incondicionalmente, independientemente de los contratiempos o tribulaciones que puedan surgir, eres un buen padre.

12. Date Gracia

Al averiguar cómo ser una buena madre, podemos hacer mucho por nuestros bebés, pero no podemos hacerlo todo. Ninguna de nosotras puede. Perfeccionar las habilidades parentales que importan requiere que nos demos gracia a nosotras mismas.

Si te presentas ante tus hijos a diario, los amas profundamente, los crías con alegría y te das gracia a ti mismo, créeme... eres un buen padre.

Si las habilidades parentales aquí mencionadas te importan mucho más que otras como la gestión del tiempo de los deportes y las actividades extraescolares, las fiestas de cumpleaños perfectas en Pinterest y el dominio de los horarios de sueño del bebé según las normas, entonces estás haciendo un trabajo excelente. Y eres un buen padre.

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